Resumen:
El Control Periódico de Salud (CPS) constituye una herramienta fundamental para el seguimiento del crecimiento y desarrollo infantil, así como para la detección temprana de problemas de salud durante los primeros años de vida. Su adecuada implementación representa una estrategia clave dentro de las políticas de Atención Primaria de la Salud (APS), orientadas a la prevención y la equidad en el acceso a los servicios. Sin embargo, la continuidad de estos controles aún representa un desafío en distintos contextos locales, donde intervienen factores sociales, económicos y culturales.
Esta investigación se realizó en el Centro de Atención Primaria de la Salud Madre Teresa, dependiente del Hospital área Programada Bariloche, durante el año 2024. Tuvo como propósito analizar los factores que influyen en el abandono o discontinuidad en los controles periódicos de salud durante los primeros dos años de vida.
Se llevó a cabo un estudio de enfoque cuantitativo, de diseño no experimental y corte transversal, basado en el análisis de 113 registros de control pediátrico y encuestas estructuradas a cuidadores principales.
Los resultados evidenciaron que la mayoría de los cuidadores son mujeres jóvenes, principalmente madres, y que la asistencia a los controles se ve influida por una combinación de factores sociodemográficos, socioeconómicos, culturales e institucionales. Se observó además una relación positiva entre la satisfacción con la atención brindada por el equipo de salud y la adherencia a los controles.
En conclusión, el abandono del CPS no se asocia a la falta de interés por parte del familiar, sino a la interacción de múltiples condicionantes estructurales y contextuales. El estudio aporta evidencia útil para fortalecer las estrategias de acompañamiento comunitario, optimizar la gestión de los registros administrativos y consolidar la articulación entre los distintos niveles de atención, contribuyendo así a la mejora continua de la calidad del cuidado infantil en el ámbito local. Desde el campo de la Enfermería, refuerza el rol del equipo de salud en la detección temprana de riesgos y en la promoción de prácticas de cuidado que favorezcan la adherencia a los controles pediátricos.